Las aguas residuales se canalizan en un sedimentador tipo cono inhof, consiguiendo una
concentración de sólidos totales en la parte inferior apropiada para cargar un digestor con una
suspensión de estiércol de cerdo. Estos Iodos alimentan un reactor híbrido anaerobio de flujo
ascendente (RHAFA), del que se obtiene biogás (metano y bióxido de carbono). Produciendo
lodos estabilizados que son depositados en un lecho de secado, los lixiviados generados en el
lecho de secado serán enviados al reactor anaerobios de flujo ascendente para el tratamiento de
los líquidos.
La fase liquida procedente del sedimentador entra al sistema de tratamiento de líquidos a base de
un RHAFA, donde se consigue una remoción mínima del 80% de la carga orgánica. El efluente
del reactor es muy rico en nutrientes, por lo cual, este se hace circular a través de una ciénega
construida profusamente plantada con hidrófitas (plantas acuáticas), que permitirá retirar la mayor
cantidad de nutrientes y sólidos suspendidos, preparando el agua para su descarga y que cumpla
con la normatividad ambiental vigente.
El lodo es retirado del lecho de secado y pasara a un proceso de secado para su posterior
empaque como abono orgánico Este puede ser ocupado en las áreas verdes de las instalaciones
o comercializado para uso agrícola.
Para aprovechar el biogás generado, de acuerdo a las necesidades de la granja y el volumen de
biogás producido, se instalan lámparas a biogás o generadores de energía eléctrica. Esto
disminuye el consumo de electricidad nocturno, cuando en las granjas porcícolas el consumo de
luz aumenta, al crear un ambiente artificial de día para que los animales se sometan a un régimen
de alimentación más intensa, y de esta manera los animales tengan una mayor tasa de aumento
de peso.